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10 de abril de 2016

COMPRENDIENDO NUESTRA RESPONSABILIDAD



Cuando ocurre algo que no nos agrada, generalmente  la tendencia humana es señalar hacia fuera, buscando algún culpable. Gandhi hizo la famosa observación de que cuando señalamos con el dedo hacia alguien, de hecho, tres dedos nos señalan a nosotros. Es fácil comprobarlo. Este pequeño gesto es un indicador de que cuando empezamos a pensar que lo que sucede “allá fuera” es responsable de mi experiencia, necesitamos recordarnos que somos los creadores de nuestros propios pensamientos y respuestas. Somos responsables de lo que está sucediendo en nuestro mundo interno. Somos responsables de nuestro propio estado de paz, bienestar, felicidad y amor. Nada ni nadie son responsables de estos aspectos.

En buenos tiempos, la responsabilidad puede ser algo agradable, pero también tenemos que aceptar la responsabilidad cuando atravesamos tiempos más complicados o difíciles. Cuando no asumimos la responsabilidad de lo que ocurre en nuestro interior, permitimos que las cosas externas nos influencien. Y es cuando permitimos que las situaciones externas y las personas nos afecten cuando perdemos el control sobre la calidad de nuestra propia experiencia.

En estos momentos, muchas de las cosas que suceden en el mundo carecen de verdad y de belleza. Así que, por supuesto, si simplemente nos abrimos a reaccionar ante todo lo que sucede a nuestro alrededor, lo que nos va a suceder internamente no va a ser ni muy confortable ni bonito.

Comprendiendo nuestra responsabilidad, se nos plantea el reto de tomar una decisión: o bien aceptamos toda esa negatividad o, en lugar de ello, respondemos creativamente con pensamientos positivos y respuestas de nuestro propio mundo interno.


 Publicado por: Ángeles Torres

3 de abril de 2016

MINDFULNESS, ATENCIÓN PLENA



Mindfulness o “atención plena-conciencia plena” es una práctica avalada por la comunidad científica internacional que se ha extendido enormemente en los últimos treinta años, y cuyo origen esencial se remonta a disciplinas ancestrales de meditación. La ciencia moderna está finalmente validando empíricamente el mecanismo de transformación mente-cuerpo utilizado por sabios y maestros de todas las épocas.

La base del mindfulness consiste en prestar atención a los pensamientos, las emociones y las sensaciones sin juzgar ni elaborar mentalmente la naturaleza de lo que recibimos. La clave reside en la aceptación de lo que surge, momento a momento, sin detenernos a dotarlo de significado o contenido, puesto que las imágenes mentales o los estados emocionales que recibimos durante la práctica de cualquier disciplina contemplativa suelen tener como ejes principales la rumiación (recuerdos del pasado cuya carga emocional es eminentemente negativa) o las expectativas del futuro (principalmente preocupación acerca de un futuro potencialmente negativo). Este estado de aceptación permite que el cerebro pueda enfocarse en lo que sucede sin necesidad de preocuparse compulsivamente acerca de su origen, sus causas y sus consecuencias, lo que favorece que la mente consciente se expanda y que nos convirtamos en protagonistas activos de nuestra salud física, mental, emocional y espiritual.

El cerebro detecta información negativa más rápidamente que la positiva. El miedo se percibe antes, ya que el cerebro antiguo ha estado evolutivamente más tiempo trabajando en ese sentido, y las funciones cerebrales superiores son relativamente recientes. Gottman (1995) afirma que se requieren 5 interacciones positivas para lograr el mismo peso específico en el cerebro que una interacción negativa. Es decir, debemos esforzarnos por favorecer interacciones positivas, gratificantes, puesto que el cerebro, de forma natural, tiende a centrarse más en las negativas.

Durante una práctica contemplativa, o durante nuestro día a día, el cerebro nos lo pone ciertamente difícil: sigue rastreando lo negativo en nuestra memoria y conciencia. Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja nuestro cuerpo en una situación delicada durante seis horas. El estrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal: tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas. Además, el sistema inmune queda gravemente debilitado.
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.


Publicado por: Ángeles Torres

10 de enero de 2016

LAS ENERGÍAS DEL 2016



Con cada año llegan nuevas energías a nuestra vida que, si sabemos reconocer y utilizar nos dan el impulso necesario para avanzar. El 2016 es un año lleno de fuerza y cambios que nos trae la oportunidad de aligerar cargas y soltar definitivamente todo aquello que ya no nos sirve a nuestro propósito de vida. Nos encontramos ante un nuevo ciclo y  los viejos patrones están cayendo. Ësto nos afecta de forma individual  y colectiva. Lo vemos reflejado en nuestra propia vida y en la de aquellos que conocemos. El 2016 es un año 9, asociado a la búsqueda de la verdad, la paz, la compasión y el servicio a los demás. Se refiere a la novena carta del tarot, El ermitaño que vemos representado con un báculo y una linterna que va alumbrando el camino. Esta representación está asociada al arquetipo del Maestro de Luz, y esta es la energía fundamental de este año que ya hemos comenzado.
Reconocer nuestra propia luz  y permitir que sean iluminadas nuestras sombras es un trabajo que todos hemos de hacer en algún momento para continuar avanzando.  Es tiempo de reconocimiento interior y de aceptarnos y amarnos sin juicios ni críticas. Estas energías renovadas, nos ayudarán a liberarnos de todo aquello que aún permanece en nosotros y nos  oprime. Puede ser a nivel material, mental o emocional. Un ejercicio muy recomendable en estos días es revisar qué estamos acumulando y hacer una buena limpieza. ¿Cuántas cosas tienes guardadas que hace años que ya no utilizas y están ocupando un espacio? Tómate tu tiempo para ver qué es lo que ya no te sirve, y no solo a nivel físico, revisa tus pensamientos y emociones. ¿Albergas  resentimiento, ira, tristeza por situaciones  que sucedieron tiempo atrás? Pregúntate ¿Para qué me sirve este sentimiento o esta emoción? ¿Qué gano con mantenerla?
Haz lo mismo con los pensamientos negativos e inútiles. ¿Merece la pena continuar cargando con ellos? Recuerda que energéticamente, al igual que los objetos materiales, las cargas mentales y emocionales también ocupan un espacio en nuestro cuerpo y en nuestra estructura energética. Y todo lo que se acumula innecesariamente, produce estancamiento y bloqueo, que tarde o temprano veremos reflejado en nuestro cuerpo físico, quizá como un malestar o enfermedad, y también en nuestra vida.

En definitiva, este año 2016 nos trae una nueva luz y verdad. La luz no siempre es cómoda, pues nos muestra lo que hay. Depende de nosotros si lo queremos aceptar o no. SI nos aferramos a lo que cumplió su cometido y ya no tiene que estar en nuestra vida, y nos resistimos al cambio,  ciertamente sufriremos, pero si estamos realmente dispuestos a dejar marchar y soltar  para continuar con nuestra evolución, sentiremos el impulso y la ayuda que necesitemos, como el velero que navega a favor del viento. Está en nuestras manos. Y tu ¿qué decides?

Por: Ángeles Torres


18 de diciembre de 2015

AMARSE A UNO MISMO

12 MANERAS PARA QUERERSE A UNO MISMO


Amarse a uno mismo significa darse la oportunidad de descubrir el gran potencial y la grandeza que llevamos dentro, significa ser honestos y comprometernos con nuestra vida, tener en cuenta nuestras necesidades y respetarnos, aceptarnos y querernos por ser solo quienes somos.

Significa  dejar de juzgarnos, de criticarnos, de compararnos con los demás, dejar de exigirnos ser diferentes de quienes somos y romper con la imagen aprendida  que tenemos de nosotros mismos.En muchas ocasiones,  esta imagen  condiciona nuestra vida y nos lleva a vivir desconociendo una parte importante de quienes somos.
A veces lo que más nos impide sentir amor hacia nosotros mismos son las altas expectativas que nos hemos marcado  en aquello que deberíamos ser, y en lo que creemos que la gente espera de nosotros. Normalmente, son expectativas tan inalcanzables que lo único que generan son sentimientos de frustración y descontento.

Algunas Claves para amarse a uno mismo:
Uno de los aspectos más sanos y recomendables es aprender a reírse de uno mismo. La risa es la mejor defensa y la mejor manera de enfrentar la vida, en el momento en el que uno deja de auto-exigirse tanto y se permite la libertad de equivocarse, comienza una nueva etapa de libertad y aceptación.
Aprender a aceptar las virtudes y las debilidades supone un paso más en el camino hacia la aceptación de uno mismo, algo absolutamente necesario para poder amarnos. Vernos como somos, de forma objetiva, aprender a valorarnos es esencial.
La conciencia sobre uno mismo, sobre las palabras y adjetivos que utilizamos para describirnos o hablar de nosotros mismos es algo que tampoco tenemos que ignorar. Intenta escucharte cuando hablas de ti mismo, a veces la negatividad se escapa y es bueno que comiences a eliminar esa manera de mirarte. Quizá al principio puede que te cueste porque las creencias que hemos desarrollado a lo largo de la vida pueden limitarte más de lo que imaginas pero, pero esto  puede cambiarse.
Hay que diferenciar entre el egoísmo y el amarse a sí mismo. El egoísmo es cuando deseas que todo lo bueno sea para ti, mientras que el amarte a ti mismo es saber qué es lo que necesitas desde el respeto a los demás como a ti mismo, sin poner a nadie por encima de ti pero sin sentirte superior a nadie. Amarse a uno mismo es encontrar el equilibrio y la salud la emocional.
Según palabras de  Oscar Wilde: "Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance que nos dura  toda la vida"


Publicado por: Ángeles Torres

9 de noviembre de 2015

ESCUCHA A TUS SENTIMIENTOS



Cuando  no queremos  escuchar a nuestros sentimientos para evitar conflictos, (especialmente si nos hemos criado en una familia con problemas)  tiene como consecuencia la negación de esos sentimientos. Suele sucedernos que no confiamos en que los demás puedan satisfacer nuestras necesidades, de modo, que ni siquiera pedimos ayuda. Estamos convencidos de que tenemos que ser fuertes y resolver nosotros mismos nuestros problemas. Pero el verdadero problema es que nos desconectamos de nuestros propios sentimientos que son la base de la relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea. 

Los sentimientos son los indicadores de cómo marcha nuestra vida, en qué hemos de poner atención. Cuando nos sentimos desconectados tendemos a aislarnos y esto nos lleva a más complicaciones e incluso  enfermedades físicas.
Si no nos permitimos sentir lo que pasa en nuestro interior, difícilmente podrá ser aceptado y no sabremos por dónde empezar el proceso de curación.
Muchas veces vivimos sintiéndonos culpables, asustados, rabiosos  o tristes. Y nos creamos hábitos que nos mantienen atados a la repetición de las mismas experiencias, precisamente aquellas que queremos eliminar. 

Si no conectas con tu interior, permitiéndote ver esos sentimientos, continuarás creando más rabia, dolor, tristeza etc. Es cuando dejamos de sentirnos víctimas de las circunstancias cuando recuperamos nuestro propio poder. Pero tenemos que estar dispuestos a aprender la lección y dejar marchar todo aquello que no nos beneficia para que el problema desaparezca.
Confía en tu Poder Interior, en tu conexión con el Universo y en el proceso de la vida. Ciertamente puedes confiar en la vida y saber que todo sucede en un correcto orden divino, y en el momento y lugar perfectos.


Por: Ángeles Torres

23 de septiembre de 2015

EQUINOCIO DE OTOÑO, TIEMPO DE REFLEXIÓN



Hoy día 23 de Septiembre se marca el inicio del Otoño. El equinoccio de otoño forma parte del ciclo de creación del Universo, que está conformado por cuatro elementos: principio activo, principio pasivo, principio neutro y principio de transición. El equinoccio corresponde al principio neutro, de acuerdo a este ciclo, es el momento de la cosecha, de la recolección de los frutos sembrados en el invierno.

Visto desde el punto de vista personal, el Otoño es tiempo de recogimiento y reflexión. En este tiempo se alinean los tiempos entre el día y la noche, se equilibran las luces y las sombras. Es buen momento para ir a nuestro interior y trabajar con nuestras propias luces y sombras, reconocerlas y sacarlas a la superficie para que puedan ser sanadas. 

Una época perfecta para meditar e ir al interior profundizando en nuestro Yo interno. La brisa otoñal nos brindará momentos de introspección y observación propia. Buen momento para revisar qué hemos conseguido, y qué es lo que tenemos que dejar atrás, sin pena ni apego, simplemente dejando marchar todo aquello que ya ha cumplido su función en nuestra vida. 

El Otoño es también tiempo de agradecimiento por todo aquello que tenemos. Los antiguos celtas, celebraban la llegada del equinoccio del Otoño con una fiesta llamada Mabón. Agradecían la abundancia y generosidad de la Madre  Tierra, la luz y la energía del Sol y rendían homenaje a los espíritus de la naturaleza.
También nosotros podemos dejarnos llevar por el espíritu de este tiempo y pasear por un bosque, meditar y agradecer por todo lo que tenemos. Las semillas de la reflexión y el agradecimiento quedarán sembradas en nuestro interior y florecerán en el tiempo adecuado.

By: Ángeles Torres